Modelo Fueguino para el Desarrollo
Modelo Fueguino para el Desarrollo
Marco Histórico
No se puede analizar el presente de nuestra provincia sin enmarcarlo en el momento histórico que atraviesa la humanidad. El siglo XXI está trastocando paradigmas consolidados desde mediados del siglo pasado, a partir de la Segunda Guerra Mundial.
Nuestra provincia, al integrarse como la número 23 al conjunto de la Nación, nació con la fuerza de quienes durante tantos años lucharon por su provincialización. La Ley 23.775, reivindicada como "Ley Torres" por la persistencia del diputado justicialista Martín Torres, marcó el ingreso en pie de igualdad institucional al concierto de provincias argentinas. El proceso migratorio impulsado desde 1972 con la Ley 19.640, orientado a la soberanía y la producción tecnológica, encontró así un andamiaje institucional en manos de quienes habitaban estas tierras.
La primera elección a gobernador a finales de 1991 significó una ajustada y dolorosa derrota para el justicialismo, que logró sin embargo obtener la intendencia de la ciudad de Ushuaia.
La consolidación provincial se dio en un contexto internacional signado por el Consenso de Washington y sus políticas neoliberales, "sugeridas" por organismos de crédito internacional bajo la atenta mirada de George Bush y Margaret Thatcher: privatizaciones, desregulación, reducción del Estado. Bajo el gobierno de Carlos Menem, estas medidas se aplicaron con la promesa de estabilidad y modernización. La convertibilidad creó una ilusión para los sectores medios de la sociedad que se consideraba ahora como parte de una Argentina 'próspera' e 'incorporada al mundo'. Sin embargo, la apertura indiscriminada de importaciones afectó gravemente el trabajo en nuestra provincia y en todo el país, y la lucha de los trabajadores fueguinos tuvo el doloroso corolario de la muerte de Víctor Choque.
El modelo neoliberal culminó inexorablemente en una profunda crisis social, con millones de desempleados, pérdida de representatividad política y decenas de muertos. Sus impulsores -Bullrich, Sturzenegger, López Murphy por mencionar algunos- continúan defendiendo esas políticas que sólo pueden ser aplicadas con represión. En ese contexto, el peronismo no siempre logró sostener con firmeza sus banderas históricas de Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social.
Eran los años en que se proclamaba el "fin de la historia" y el mundo parecía encaminarse hacia un orden unipolar.
Pero la historia demostró lo contrario. En noviembre de 2005, en Mar del Plata, los presidentes Luis Inácio Lula Da Silva, Hugo Chávez y Néstor Kirchner rechazaron el ALCA y marcaron un punto de inflexión en América Latina. Desde el sur profundo emergía nuevamente un proyecto nacional que retomaba las banderas históricas del peronismo. Los fueguinos acompañaron ese proceso, aunque no siempre estuvimos a la altura de las circunstancias y muchas veces nuestras propias divisiones debilitaron nuestra representación.
Tras doce años de gobierno, aquel proyecto no logró consolidarse definitivamente a nivel nacional. El país volvió a experimentar pérdida de derechos y frustración social. Las últimas elecciones muestran que amplios sectores de la sociedad buscaron nuevas opciones en los gobiernos de derecha de Macri y Milei. Frente a ello, debemos asumir nuestra responsabilidad como militantes y dirigentes, comprender los cambios de época y los nuevos desafíos.
El mundo ya no es unipolar y la América Latina de 2005 tampoco es la misma. En este escenario, nuestra tarea es unir a todos los fueguinos y fueguinas en defensa de nuestra SOBERANÍA SOBRE MALVINAS, LA LEY DE PROMOCIÓN INDUSTRIAL Y NUESTRA IDENTIDAD FUEGUINA Y PATAGÓNICA.
Juntos debemos encontrar el camino, las viejas banderas requieren nuevas doctrinas, porque la ideología justicialista la tenemos. Séneca lo expresó claramente, "nunca son buenos los vientos cuando no se sabe dónde ir". Es entre todos y es teniendo siempre como meta una Patria Grande y un Pueblo Feliz.