PJ Ushuaia

Modelo Fueguino para el Desarrollo

Modelo Fueguino para el Desarrollo

INTRODUCCIÓN

El Modelo Fueguino para el Desarrollo es una construcción colectiva que expresa la visión del peronismo fueguino sobre el futuro de la provincia hacia 2050. Inspirado en la tradición de planificación estratégica impulsada por Juan Domingo Perón, este espacio propone actualizar esa mirada histórica frente a los desafíos del siglo XXI, convocando a militantes, referentes sociales, trabajadores, empresarios, académicos y profesionales de cada ciudad de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, junto a compañeros y compañeras de todo el país. Entendiendo que no es posible encarar un nuevo proceso constituyente sin definir previamente qué Provincia queremos construir, este proyecto reúne ideas, aportes y consensos estratégicos que buscan orientar el desarrollo productivo, social y territorial de Tierra del Fuego en las próximas décadas, consolidando una referencia programática para el peronismo fueguino.



Estructura de trabajo

El Modelo Fueguino para el Desarrollo se organiza a partir de una estructura participativa, con responsabilidades definidas y niveles de articulación que garantizan coherencia política, profundidad técnica y construcción colectiva. Esta dinámica combina conducción estratégica, trabajo temático, desarrollo de ejes específicos y un equipo permanente de soporte que asegura sistematización y calidad en los contenidos. Cada instancia cumple un rol determinado dentro de un esquema coordinado que permite avanzar de manera ordenada hacia una visión común de Provincia.

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Ejes

Se propone una estructura en 4 dimensiones, cada uno con un/a coordinador/a general que forme parte de una mesa ejecutiva para dotar de un sentido común a cada uno de los encuentros. Las dimensiones propuestas son:

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Plan de trabajo

Cada eje concentra aportes de temáticas particulares. Debe contar con un coordinador y un equipo para sistematizar los avances luego de realizar las siguientes tareas:

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MARCO HISTÓRICO

No se puede analizar el presente de nuestra provincia sin enmarcarlo en el momento histórico que atraviesa la humanidad. El siglo XXI está trastocando paradigmas consolidados desde mediados del siglo pasado, a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Nuestra provincia, al integrarse como la número 23 al conjunto de la Nación, nació con la fuerza de quienes durante tantos años lucharon por su provincialización. La Ley 23.775, reivindicada como "Ley Torres" por la persistencia del diputado justicialista Martín Torres, marcó el ingreso en pie de igualdad institucional al concierto de provincias argentinas. El proceso migratorio impulsado desde 1972 con la Ley 19.640, orientado a la soberanía y la producción tecnológica, encontró así un andamiaje institucional en manos de quienes habitaban estas tierras.

La primera elección a gobernador a finales de 1991 significó una ajustada y dolorosa derrota para el justicialismo, que logró sin embargo obtener la intendencia de la ciudad de Ushuaia.

La consolidación provincial se dio en un contexto internacional signado por el Consenso de Washington y sus políticas neoliberales, "sugeridas" por organismos de crédito internacional bajo la atenta mirada de George Bush y Margaret Thatcher: privatizaciones, desregulación, reducción del Estado. Bajo el gobierno de Carlos Menem, estas medidas se aplicaron con la promesa de estabilidad y modernización. La convertibilidad creó una ilusión para los sectores medios de la sociedad que se consideraba ahora como parte de una Argentina 'próspera' e 'incorporada al mundo'. Sin embargo, la apertura indiscriminada de importaciones afectó gravemente el trabajo en nuestra provincia y en todo el país, y la lucha de los trabajadores fueguinos tuvo el doloroso corolario de la muerte de Víctor Choque.

El modelo neoliberal culminó inexorablemente en una profunda crisis social, con millones de desempleados, pérdida de representatividad política y decenas de muertos. Sus impulsores -Bullrich, Sturzenegger, López Murphy por mencionar algunos- continúan defendiendo esas políticas que sólo pueden ser aplicadas con represión. En ese contexto, el peronismo no siempre logró sostener con firmeza sus banderas históricas de Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social.

Eran los años en que se proclamaba el "fin de la historia" y el mundo parecía encaminarse hacia un orden unipolar.

Pero la historia demostró lo contrario. En noviembre de 2005, en Mar del Plata, los presidentes Luis Inácio Lula Da Silva, Hugo Chávez y Néstor Kirchner rechazaron el ALCA y marcaron un punto de inflexión en América Latina. Desde el sur profundo emergía nuevamente un proyecto nacional que retomaba las banderas históricas del peronismo. Los fueguinos acompañaron ese proceso, aunque no siempre estuvimos a la altura de las circunstancias y muchas veces nuestras propias divisiones debilitaron nuestra representación.

Tras doce años de gobierno, aquel proyecto no logró consolidarse definitivamente a nivel nacional. El país volvió a experimentar pérdida de derechos y frustración social. Las últimas elecciones muestran que amplios sectores de la sociedad buscaron nuevas opciones en los gobiernos de derecha de Macri y Milei. Frente a ello, debemos asumir nuestra responsabilidad como militantes y dirigentes, comprender los cambios de época y los nuevos desafíos.

El mundo ya no es unipolar y la América Latina de 2005 tampoco es la misma. En este escenario, nuestra tarea es unir a todos los fueguinos y fueguinas en defensa de nuestra SOBERANÍA SOBRE MALVINAS, LA LEY DE PROMOCIÓN INDUSTRIAL Y NUESTRA IDENTIDAD FUEGUINA Y PATAGÓNICA.

Juntos debemos encontrar el camino, las viejas banderas requieren nuevas doctrinas, porque la ideología justicialista la tenemos. Séneca lo expresó claramente, "nunca son buenos los vientos cuando no se sabe dónde ir". Es entre todos y es teniendo siempre como meta una Patria Grande y un Pueblo Feliz.

GEOPOLITICA Y SOBERANÍA

Nuestra provincia de Tierra del Fuego AIAS ocupa una posición geoestratégica única en el escenario internacional. Su carácter bicontinental, la proyección antártica y la causa Malvinas la sitúan en el centro de disputas globales vinculadas a recursos naturales, rutas marítimas, soberanía territorial y presencia en el Atlántico Sur. En un mundo que transita hacia nuevas tensiones geopolíticas, la provincia debe consolidarse como un actor estratégico dentro de la política exterior argentina, fortaleciendo su rol como puerta de entrada a la Antártida y reafirmando el reclamo soberano sobre los territorios ocupados.

Defender la soberanía es también garantizar presencia efectiva, infraestructura, industria y comunidad organizada. No hay soberanía sin desarrollo, ni desarrollo sin decisión política. Sostener y potenciar el régimen de promoción industrial, la inversión en ciencia y tecnología aplicada al Atlántico Sur y a la Antártida, y fortalecer las capacidades logísticas y portuarias son decisiones estructurales que consolidan la soberanía política y económica.

La unidad de los fueguinos y fueguinas en torno a estos objetivos debe transformarse en política de Estado permanente.

DESARROLLO HUMANO

El desarrollo humano constituye un eje central del proyecto estratégico provincial. Educación, salud, vivienda y seguridad no son servicios: son derechos que sostienen la dignidad y la igualdad de oportunidades. En una provincia joven, con procesos migratorios diversos y crecimiento acelerado, el desafío es fortalecer el tejido social y garantizar que cada familia pueda proyectar su futuro con dignidad.

Pensar el desarrollo humano hacia 2050 implica anticipar escenarios: formación en nuevas tecnologías, integración de inteligencia artificial en los procesos educativos, sistemas de salud resilientes y políticas de vivienda planificadas con criterio territorial. La justicia social, bandera histórica del peronismo, se plantea como movilidad social ascendente que reduce desigualdades a la vez que garantiza la promesa de una provincia donde se pueda vivir, trabajar y progresar.

DESARROLLO ECONÓMICO

El modelo de desarrollo económico fueguino debe contemplar las acciones necesarias para una matriz productiva que se amplíe, sea sustentable y se encuentre integrada a un proyecto de desarrollo nacional. El régimen de promoción industrial establecido con la Ley 19.640 es un pilar fundamental para la generación de empleo y defensa de la soberanía, pero enfrenta nuevos desafíos en un contexto de transformación global de cadenas de valor y revolución digital. Resulta imprescindible fortalecer la industria existente, incorporar innovación y ampliar el entramado productivo hacia sectores estratégicos como la economía del conocimiento, la energía y la logística antártica. Los procesos de transición deben contemplar mecanismos de adaptación que no dejen a la intemperie a las familias fueguinas.

Nuestro desafío es generar empleo de calidad, articulando industria, turismo y explotación responsable de los recursos naturales bajo una planificación estratégica. El Estado debe asumir un rol conductor, impulsando inversiones, defendiendo el entramado productivo y evitando retrocesos que pongan en riesgo la independencia económica de la provincia.

DESARROLLO TERRITORIAL

El desarrollo territorial exige planificación de largo plazo en un territorio extenso, fragmentado y ambientalmente sensible. No puede haber crecimiento real con desorden y desigualdad: necesitamos infraestructura, conectividad y servicios para toda la provincia. Esto es clave para evitar asimetrías internas y consolidar un modelo de crecimiento armónico. Urbanismo, transporte, conectividad digital y planificación ambiental deben integrarse en una estrategia común que garantice calidad de vida y sostenibilidad.

El ordenamiento territorial no puede responder a urgencias coyunturales, sino a un proyecto estratégico que articule crecimiento demográfico, desarrollo productivo y preservación ambiental. Pensar el territorio fueguino hacia 2050 implica asumir que cada decisión en materia de infraestructura y uso del suelo es, en definitiva, una decisión política sobre el modelo de provincia que se desea construir.

Planificar el territorio es, en definitiva, decidir cómo queremos vivir y cómo queremos proyectarnos como comunidad organizada.